martes, 12 de agosto de 2014

El día que empezó muy tarde

El día que salí de ti había empezado muy tarde. Desayuné como se desayunan los días que empiezan de esa manera: Una tostada rancia y mucha agua. Después bajé a la playa con P y mantuvimos una etérea conversación sobre la temperatura de los océanos y mares que rodeaban la península. El mar menor es un caldo, de medusas, y no lo quería asumir. Como yo el que ya no estuvieras en mi vida, hasta ese día, que empezó muy tarde.

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